Esos 4 años de clases de cocina fueron mi última relación con lo gastronómico por mucho tiempo. Fui a un colegio privado, era un muy buen alumno, y una vez recibido seguí el camino que me venían destinando... La universidad de derecho. Me recibí del secundario en el 2000 y en el 2001 empecé con el cbc. Me fue bastante bien, bajaron un poco las notas a las que venía acostumbrado, pero aprobé los primeros años con bastante tranquilidad. Seguía cocinando en mi casa, pero si nunca hablaron con un cocinero... la cocina en la casa no tiene nada que ver con la profesión de cocinero.
Cuando llegué al 3 er año de la carrera, me empecé a dar cuenta de que a pesar de lo mucho que me interesaban mis materias y la aplicación de la abogacía en la vida cotidiana, la profesión y la práctica no eran lo que este joven había soñado cuando empezó a estudiar.
A todo esto, una tía mía se había metido en el rubro gastronómico unos años antes. Había abierto y cerrado un restaurant que tenía una muy buena idea pero no anduvo, luego abrió otro que cuando estaba andando bien puso en parte de pago para comprar un restaurant más grande. Un bistró para 100 cubiertos muy lindo y con un equipo de cocina con gente muy respetada en el ambiente, que habían creado un muy interesante menú. El restaurant era un éxito. Uno de los cocineros empezó a salir con una de mis primas.
Y yo, harto de la abogacía. En una reunión familiar, le empecé a preguntar a este muchacho sobre su profesión. Y quedé fascinado. Decidí ponerme a estudiar gastronomía. Le pedí a mi tía que me recomiende algún instituto, lo cual hizo, y me inscribí. No iba a dejar la carrera de abogacía hasta estar seguro de que había encontrado mi vocación. Así que el primer año, cursé las dos carreras simultáneamente.
A la vez, le pedí permiso a mi tía para hacer una práctica en el restaurant. Empecé a ir martes, jueves y viernes al restaurant a ver si la realidad tenía algo que ver con lo que uno cree desde afuera.
A fin de año, después de haber aprobado un par de materias de abogacía y mi primer año de gastronomía, largué la abogacía.
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